MÉTODO PEACE & LOVE

Método Peace & Love

LOVE

La primera letra se refiere a la palabra protección (P), es necesario proteger la estructura afectada reduciendo el estrés y la carga sobre el tejido lesionado, al menos de 1 a 3 días para minimizar el sangrado, evitar la distensión de las fibras dañadas y reducir el riesgo de agravar la lesión.

El reposo debe ser RELATIVO, nunca ABSOLUTO, ya que un reposo prolongado en el tiempo, puede perjudicar la calidad y la resistencia del tejido. 

PEACE

La letra (L se refiere a Load), en castellano (CARGA).

Es necesaria una carga progresiva para estimular la reparación y obtener una buena calidad de los tejidos dañados. La carga ha de ser ÓPTIMA, es decir, no tenemos que “estresar” demasiado al tejido, pero tampoco quedarnos escasos, ya que lo que necesitamos es un tejido funcional, capaz de soportar las demandas del día a día y del deporte específico.

 

Es necesario para ello, cuantificar la carga y el estrés que provoquemos sobre el tejido, así como las molestias que notemos al realizar los ejercicios, para evitar que aumente la inflamación y podamos retroceder en el proceso de recuperación.

Desde hace años se han utilizado distintos métodos para el tratamiento de lesiones agudas en partes blandas, como pueden ser, un esguince de tobillo, una rotura de fibras en el cuádriceps, un traumatismo (golpe), etc. 

 

Gracias a la investigación y los avances de la ciencia, os queremos explicar, lo que a día de hoy, es el método MÁS EFICAZ para tratar este tipo de lesiones.

 

Desde el método más sencillo, RICE (Reposo, hielo, compresión y elevación), pasamos por distintos cambios en el modelo de tratamiento hasta llegar al PEACE & LOVE

Vayamos letra por letra, desgranando este acrónimo, y explicando cada técnica utilizada:

La elevación (E) de la extremidad afecta (en el caso en que sea posible) a una altura por encima del corazón, ayuda a minimizar el estancamiento de los fluidos distales y reducir el edema.

También es importante EVITAR tomar antiinflamatorios (A) ya que el proceso de recuperación va a estar mediado por una respuesta inflamatoria, por lo que si nosotros ‘’detenemos’’ este mecanismo mediante el uso de medicamentos, se puede afectar negativamente a la cicatrización del tejido. 

!! Existe un debate sobre la aplicación de hielo en este tipo de lesiones, ya que, aunque pueda utilizarse por su efecto analgésico, el frío podría alterar ese proceso inflamatorio, tan necesario para la cicatrización del tejido y retrasar la curación.

La compresión (C) permite evitar la extravasación de líquidos a través de limitar la hemorragia tisular y el edema intraarticular.

Se podrían utilizar materiales como una malla elástica, un vendaje, etc.

En todos los casos es importante educar (E) y tener conocimientos respecto a la lesión. El paciente debe tener estrategias sobre cómo afrontar sus síntomas, cómo lidiar con el dolor y en qué consistirá su recuperación. Esto le ayudará a tener paciencia, evitar la sobremedicación y no querer saltarse etapas en el proceso de reparación tisular. 

El paciente tendrá que saber los riesgos del reposo excesivo, le ayudará a comprender la progresión de la carga a la que someteremos nuestros tejidos a través del trabajo activo y entenderá que debe hacer si quiere volver con las máximas garantías otra vez a la actividad deportiva o a su rutina habitual.

En toda rehabilitación de una lesión, ya sea de partes blandas, una intervención quirúrgica, una enfermedad, etc, es necesario adoptar una perspectiva optimista (O), ya que existe relación entre  la percepción del dolor y la velocidad y calidad de la recuperación.

El ejercicio cardiovascular nos proporcionará una correcta vascularización (V) en la zona lesionada, aparte de promover la reparación del tejido lesionado por la llegada de células cicatriciales gracias al aumento del flujo sanguíneo. Con el ejercicio cardiovascular evitaremos el reposo absoluto y la atrofia muscular derivada de la lesión. 

La última letra de este acrónimo es la (E)  refiriéndose al ejercicio específico. Necesitaremos como hemos dicho antes, un tejido funcional capaz de soportar las demandas del día a día o de la actividad deportiva que practiquemos, por lo que adaptar los ejercicios a esas demandas es esencial para así , conseguir el éxito de nuestro tratamiento.

 

Podemos realizar ejercicios de estiramiento o movilidad (para ganar amplitud articular), de fortalecimiento (para ganar fuerza), de propiocepción (para mejorar el equilibrio), de salto (para mejorar la respuesta elástica del tejido) y así asegurarnos un retorno óptimo a la normalidad. 

Javier García, nos desarrolla el Método Peace & Love en este vídeo.

 

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